“Lobo Negro”
Carlos Morales Juárez
Hace tiempo, en México existían alrededor de seis internados indígenas, mismos que fueron cerrados sin explicación alguna pero que eran de enorme importancia ya que en ellos se reclutaba a jóvenes de las comunidades más apartadas del país, mismos a los que se les enseñaba el español pero sin que olvidaran su dialecto.
En México se hablan oficialmente 68 lenguas indígenas (o agrupaciones lingüísticas) que se dividen en 11 familias lingüísticas y más de 364 variantes.
Aunque popularmente se les llama “dialectos”, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) aclara que deben considerarse lenguas completas, ya que poseen su propia gramática, historia y estructura de pensamiento.
Familias lingüísticas: 11 en total (como la Yuto-nahua, Mayense y Otomangue).
Lenguas originarias: 68 agrupaciones reconocidas legalmente junto con el español.
Variantes lingüísticas: Más de 364 formas de hablar estas lenguas según la región.
Hablantes: Más de 7 millones de personas en el país.
Lenguas más habladas:
Náhuatl: Cerca de 1.6 millones de hablantes.
Maya: Alrededor de 770,000 hablantes.
Tseltal y Tsotsil: Ambas en el estado de Chiapas, con más de 500,000 hablantes cada una.
Mixteco y Zapoteco: Con fuerte presencia en el estado de Oaxaca
Al respecto, la organización OTIGLI acusó falta de intérpretes, capacitación y pagos oportunos, lo que, afirmó, limita el acceso de hablantes de lenguas indígenas a la justicia y servicios públicos.
“En el marco del Día Internacional del Traductor e Intérprete, la Organización de Traductores Intérpretes Interculturales y Gestores en Lenguas Indígenas A.C. (OTIGLI A.C.) denunció un retroceso en la garantía de los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas en México.
En conferencia de prensa, Fausto de Jesús González, Guillermo Alejo y María López, integrantes del consejo de la organización, señalaron que las instituciones públicas, particularmente en los ámbitos de justicia, salud, agrario y comunitario, mantienen carencias que dificultan que las personas hablantes de lenguas indígenas ejerzan plenamente sus derechos.
OTIGLI A.C. llamó a “redireccionar” la política gubernamental en materia de lenguas indígenas y cuestionó que el reconocimiento legal de estos derechos no se traduzca en acciones suficientes.
Entre los principales problemas identificados por la organización están la insuficiencia de intérpretes y traductores, la falta de capacitación especializada, dificultades para su contratación y el pago oportuno de sus servicios, así como un reconocimiento insuficiente de la responsabilidad profesional que implica interpretar en procesos donde están en juego derechos fundamentales.
La organización recordó que la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas reconoce el derecho de las personas a comunicarse en su propia lengua y a contar con intérpretes y defensores que conozcan su lengua y cultura cuando acceden a la justicia.
“Ninguna lengua debe ser una barrera para ejercer un derecho”, señaló la organización”.
Pero vayamos al principio, si el gobierno llamado de la cuarta transformación realmente quisiera resolver ese problema que está latente, bastaría con que retornaran a la vida los “Internados Indígenas” tal como venían funcionando hace años y de los cuales se pondrán dos ejemplos únicamente, el internado Carmen Serdán que existía en las faldas del Nevado de Toluca (Xinantécatl) que en náhuatl significa “hombre desnudo” o “señor desnudo”. Y el de Villahermosa Tabasco entre Nacajuca y Jalpa de Méndez.
En ambos internados, los profesores eran quienes salían a los poblados a reclutar jóvenes y los adoptaban para internarlos, mismos lugares que en esos tiempos les brindaban abrigo y alimento, doctrinándolos en el español sin que abandonaran su propia lengua.
Eran lugares con territorio enorme donde existían huertos de manzana, pera, nuez, ciruela y otros frutos, además de extensos sembradíos de maíz, de verduras diversas, plantíos que eran sembrados por los mismos jóvenes y que además de ser su alimento eran en gran parte vendidos.
La cosa no para ahí, se tenían talleres de textilería, carpintería, herrería, de música y demás que generaban grandes recursos para ser autosuficientes, recursos que permitían a los alumnos recibir una ganancia a la que se le llamaba “taxi” para que de forma intermitente pudiesen acudir a sus lugares de origen y dejar algo de ayuda para sus familiares.
Hoy todo eso ha terminado, pero debería existir nuevamente con la finalidad de que nuestros hermanos mexicanos nos podamos identificar plenamente.
Ustedes tienen la palabra señores de la cuarta transformación, hay cosas del pasado que no son tan desechables, pues quien quiere a su nación debería proteger a sus mujeres, hombres, niñas y niños mixtecos o zapotecos, quien quiere a su nación primero debe hablar con su pueblo para saber de sus sentimientos.













Leave a Reply