Canto Libre
Por: Sandor Morales Islas
“Somos más americanos que los hijos de los anglosajones… América es ya de todos, no de los puros de color.”
— Los Tigres del Norte, Somos Más Americanos
Las fronteras no se entienden desde un mapa; son franjas vivas, dinámicas y de atención inmediata donde la seguridad pública y la convivencia no pueden subordinarse al acompasado ritmo de la burocracia central.
Por eso, el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo —quien busca condicionar todo acuerdo de cooperación en seguridad entre las entidades federativas y Estados Unidos al filtro estricto de la Cancillería y el Gabinete de Seguridad— ha encendido focos rojos en todo el norte del país.
Lo que desde la tribuna oficial se reviste como “defensa de la soberanía”, en el terreno de los hechos no es más que una maniobra reactiva para contener el desgaste mediático tras los recientes eventos en Chihuahua, donde la presencia y operatividad de agencias estadounidenses en suelo patrio quedaron expuestas.
El costo de frenar a las provincias que sí cumplen
Las voces críticas de la oposición —particularmente de legisladores del PRI y del PAN— han señalado el fondo del problema: la seguridad de la frontera norte no puede regirse por arrebatos sexenales ni por urgencias de control de daños ante fallos de la Federación.
- Parálisis por centralismo: Someter los canales de comunicación, intercambios técnicos o capacitaciones locales al arbitrio de un escritorio en la capital invalida la inmediatez operativa que demanda el combate al crimen organizado.
- El estándar Coahuila: Si estados como Coahuila hoy son referentes de seguridad y oasis de paz en el norte, se debe a la agilidad de sus instituciones y al blindaje de su coordinación regional. Amarrarle las manos a las autoridades locales con candados burocráticos no defiende la patria; desprotege a las familias.
- Falsa bandera soberanista: Usar el discurso del “injerencismo” para subordinar a las entidades subnacionales es un grave retroceso federalista. La colaboración y los “operativos espejo” deben agilizar y multiplicar capacidades, nunca ahogar el blindaje de las provincias.
El marco legal se respeta, sin matices. Sin embargo, la seguridad fronteriza no se edifica con berrinches geopolíticos ni discursos matutinos de tono patrio: exige eficacia, certidumbre interinstitucional y resultados reales sobre el terreno.













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