ROCÍO NAHLE Y LA INSENSIBILIDAD COMO POLÍTICA DE ESTADO: PRIORIDADES PARTIDISTAS POR SOBRE LA VIDA DE LOS NIÑOS CON CÁNCER

CANTO LIBRE


Por: Sandor Morales Islas


“¿Qué culpa tiene el niño de la guerra,
si el mundo se destruye a su alrededor?
¿Qué culpa tiene el niño, si la vida
le niega la esperanza y el amor?”
— Rocío Dúrcal / Juan Gabriel (¿Qué culpa tiene el niño?)


Cuando un oncólogo pediatra rompe en llanto en plena entrevista porque no tiene medicamentos, anestésicos ni gasas para atender a niños con cáncer, no está haciendo un montaje: está gritando desde la impotencia de ver vidas en peligro. Sin embargo, para la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, las lágrimas del médico y la desesperación de los padres son solo un “show mediático”.
Aún más grave fue su justificación al declarar que no se iba a “distraer” en esos reclamos porque su prioridad es “apoyar a la Presidenta”. Esa sola frase retrata de cuerpo entero la escala de valores del régimen: la disciplina partidista y la lealtad política puestas por encima del sufrimiento de un niño en una cama de hospital.
Ante episodios de tanta insensibilidad, cabe preguntarse: ¿estará ya México arrepentido de haberle otorgado su confianza a una “transformación” que prometía la salud de primer mundo y terminó entregando indolencia, desabasto y desprecio al dolor humano? ¿Cuántas promesas rotas más necesitará el electorado para confirmar que el cambio prometido por Morena resultó ser un costoso engaño?
Las madres de los pacientes responderán en las calles con una consigna firme: “No somos un show”. Exigir quimioterapias no es un acto de oposición ni una grilla política, es un derecho humano elemental. Gobernar exige empatía y humanidad; tildar el dolor ajeno de espectáculo sólo demuestra que, para algunos, la lealtad al poder vale más que la propia vida.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *